sábado, 7 de enero de 2012




Ella era todo lo contrario a las mujeres comunes; su cabello, lo poco que se podía ver pues siempre andaba con capucha, era rubio y despeinado, su cara tenia una originalidad y sencillez  que dan calma al que la mira, su mirada era una mezcla agridulce que iba desde torva hasta gentil y de inocente a picara, mas siempre serena, sus ojos parecían saber todas las respuestas y aun así no importarle, con ese aire de tranquilidad del que goza la gente que no tiene nada que perder y por eso no teme a nada.

Llevaba un buso gris con capucha, un pantalón ancho café, y unos tenis gastados, todo opuesto a la moda de ese momento entre las mujeres, inclusive se podría decir que vestía mas como un hombre, sin perder ni por un momento su feminidad. Siempre seria, sin por esto mostrar amargura ni tristeza,  y esa actitud también la reflejaba su porte orgulloso, pero sin vanidad, y tan indiferente; Tan indiferente,  se podría desatar una guerra ahí mismo y no le importaría.





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