Ella era todo
lo contrario a las mujeres comunes; su cabello, lo poco que se podía ver pues siempre
andaba con capucha, era rubio y despeinado, su cara tenia una originalidad y sencillez que dan calma al que la mira, su mirada era
una mezcla agridulce que iba desde torva hasta gentil y de inocente a picara, mas siempre serena, sus ojos parecían saber todas las respuestas y aun así no
importarle, con ese aire de tranquilidad del que goza la gente que no tiene
nada que perder y por eso no teme a nada.
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